Hoy hablamos con el escritor Albert Villanueva, autor con varios libros en el mercado. Una de las más relevantes ha sido su trilogía de novela negra, una serie de casos a resolver por el inspector Pruna. Albert, describe a nuestro protagonista en tres palabras.
Atormentado. Humano. Antihéroe.

La trilogía comienza en 2019 con “Pactos”, su primera parte. ¿A qué se enfrentaba Pruna en esta primera etapa?
Pruna recibe el aviso de que su madre a muerto en la residencia donde estaba ingresada. Lo que parecía una muerte natural se complica cuando Pruna descubre algo que le hace sospechar. Ahí es donde el inspector deberá comenzar una investigación dura y difícil, sobre todo por la implicación personal y sentimental.
Pero, además, Pruna deberá enfrentarse a su pasado, a sus recuerdos y a su ciudad, ya que él había marchado de Gavà huyendo de todo lo que le había hecho daño. Y la vuelta a la ciudad para investigar la muerte de su madre le obligará a remover todo lo que quería olvidar.
Más tarde, se adentra en un nuevo caso en “Rencores”. ¿Qué le toca investigar en esta ocasión?
En la segunda novela de la trilogía, Pruna se enfrentará, en una carrera contrarreloj, con un asesino en serie que deja un cadáver en cada uno de los lugares históricos de la ciudad. Además, ese cadáver aparece con una escenografía relacionada con la época histórica del lugar.
En esta segunda novela nos encontramos con un Pruna que parece que va haciendo las paces con su pasado y sus recuerdos, pero al que la salud le pone en una tesitura complicada.
Y ahora, con tu último libro, completamos la inspección con un último caso en “Nunca”. ¿Cuál será su último caso a resolver? ¿El más difícil tal vez?
En el último caso del inspector, el que cierra la trilogía, Pruna se enfrenta al asesinato de una serie de ancianos que tienen en común su participación en la huelga que realizaron los trabajadores de la empresa Roca durante el año 1976. Una huelga durísima de noventa y cinco días de duración.

Además, nos encontramos a un Pruna muy humano, que tiene que enfrentarse a sus miedos y que tiene que tomar decisiones personales importantes.
Dices que esta historia no termina con justicia, sino con consecuencias, ¿a qué te refieres con esta afirmación?
Cuando digo que Nunca no termina con justicia, sino con consecuencias, me refiero a que en la vida real —y en la memoria colectiva— no siempre hay una reparación limpia. Hay verdades que llegan tarde, culpables que no pagan como esperaríamos y víctimas que no ven cerradas sus heridas.
En Nunca, el pasado pesa tanto que condiciona cada decisión del presente. Lo que ocurre al final no “arregla” lo sucedido, pero sí obliga a los personajes a enfrentarse a lo que hicieron, a lo que callaron y a lo que creyeron saber. Las consecuencias no son un castigo ejemplar, sino una carga que ya no se puede esquivar.
Creo que esa incomodidad es más honesta que un final tranquilizador, y también más cercana a la novela negra que me interesa: la que no consuela, sino que deja pensando al lector cuando cierra el libro.
Una historia con tres partes a equilibrar: acción presente, pasado histórico y voz del asesino. ¿Has conseguido equilibrarlas de la forma que pretendías?
Era uno de los grandes retos de Nunca. Desde el principio sabía que no quería que ninguna de esas tres partes se impusiera a las otras. La acción en el presente debía empujar la investigación, el pasado histórico tenía que explicar por qué todo empieza ahí, y la voz del asesino debía incomodar al lector, no tranquilizarlo.
El equilibrio no lo entendí como repartir páginas, sino como repartir tensión. Hay momentos en los que manda el pasado, otros en los que el presente se acelera y otros en los que la voz del asesino lo contamina todo. Si el lector siente que las tres capas se necesitan mutuamente, entonces el equilibrio funciona.
Creo que lo he conseguido en la medida en que ninguna de esas voces puede desaparecer sin que la historia se resienta. Nunca no se entiende solo como un caso policial, ni solo como una novela histórica, ni solo como un retrato psicológico: es el cruce de las tres lo que le da sentido.

¿Qué crees que has aprendido como escritor al enfrentarte a este complejo rompecabezas?
Enfrentarme a este rompecabezas me ha enseñado, sobre todo, a confiar en la complejidad sin miedo. Cuando uno escribe puede caer en la tentación de ordenarlo todo, de explicarlo todo… Pero creo que el lector de novela negra acepta, y agradece, las zonas de sombra.
También quería dejar que las piezas encajaran cuando tenían que encajar, no cuando a mí me convenía. El pasado histórico, la voz del asesino y la investigación actual exigían tiempos distintos, y respetarlos ha sido una lección importante.
Y quizá lo más importante: he confirmado que escribir no es solo contar bien una historia, sino asumir las consecuencias de lo que decides contar. Nunca me ha obligado a ser coherente, honesto y, en cierto modo, a ser valiente como autor.
¿Consideras que tu forma de escribir ha cambiado desde “Pactos” hasta “Nunca”? ¿En qué aspectos?
Quiero pensar que con cada una de mis novelas he ido mejorando como escritor, pero creo que mi estilo narrativo se ha mantenido a lo largo de toda la trilogía.
Además, creo que cada una de las tres novelas tiene matices diferentes. Tal vez Pactos sea la novela “más negra”, Rencores tiene ritmo de thriller y Nunca añade a la parte negra mucha introspección psicológica.
La pregunta que nos surge al hablar de trilogías. ¿Escribiste los tres casos de una vez o fueron saliendo tras cada publicación?
Guionicé toda la trilogía antes de ponerme a escribir. Es decir, antes de escribir la primera palabra de Pactos, yo ya tenía claro qué pasaría en cada novela, cómo evolucionaría el personaje de Pruna y cómo acabaría la trilogía.
Una vez guionizada la trilogía, empecé a escribir Pactos con la idea de no escribir las otras dos novelas seguidas. Mi idea era intercalar otras historias entre medio. Pero una vez publicada Pactos, los lectores me pidieron que no dejara interrumpida la trilogía… Y les hice caso…
Y esa es, estoy seguro, una cosa que jamás volvería a hacer… No volvería a escribir una trilogía o una saga toda seguida. Creo que es demasiado absorbente.
¿Te costó soltar al personaje después de seis años conviviendo con él?
Si te digo la verdad, acabé un poco saturado de Pruna. Fueron seis años conviviendo a diario con él, pensando en él y sus historias cada día…
Pero también tengo que decirte que, unas semanas después de acabar Nunca, empecé a echarlo en falta…

Para despedirnos. Dinos, ¿tienes eventos programados a los que podamos asistir para llevarnos “Nunca” dedicado? ¿Dónde podemos conseguir tus libros?
Durante los dos últimos meses de 2025 tuve infinidad de presentaciones y actos promocionales. Fue un poco estresante y agotador, pero el contacto con los lectores es siempre gratificante.
Ahora empezaré la promoción de cara a Sant Jordi e iré programando actos que publicaré en mi web: www.albertvillanueva.es
Todas mis novelas están en las plataformas más conocidas. También se pueden comprar en mi web y, entonces, las envío dedicadas.
Y siempre recomiendo que las compréis en vuestra librería de barrio. Seguramente no las tengan físicamente, pero os las traerán en un par de días. Creo que hay que valorar y ayudar a los libreros. Amazon ya tiene suficientes clientes…
Recuerda unirte a nuestro canal de Whatsapp para no perderte ninguna entrevista



