Queremos conocerte. ¿Quién es Álvaro Díaz del Real?
Pues otro ciudadano andaluz más que se ha visto obligado a emigrar allende Despeñaperros, para ahondar en esa esquizofrenia que es emplear la mayor parte del tiempo en algo que ni nos va ni nos viene, en lugar de hacerlo en lo que verdaderamente nos apasiona. Que en mi caso particular es la escritura y la música.

Antes de adentrarte en el mundo de la escritura, lo hiciste en el mundo de la música con el grupo Campito Fresa y, posteriormente, con Bisonte Blanco. ¿Ha influido el músico en el escritor? ¿Y al contrario?
Son vasos comunicantes. De hecho, al principio solo escribía canciones y poemas. Y esto me empujó a probar mis límites e introducirme en la literatura. En la actualidad, las tornas han cambiado y muchas de mis letras proceden de reflexiones, ideas, obsesiones, que he tratado en mis libros.
Hace apenas unos años, publicaste tu primer libro. ¿Has tenido una evolución en este tiempo hasta tu última publicación? ¿Has mantenido el mismo género o cada publicación es diferente?
Mi manera de escribir ha evolucionado con el paso del tiempo, con la práctica. Pero, quizás, lo que más ha variado ha sido la forma en que me enfrento a la página o pantalla en blanco. Antes improvisaba, ahora soy más metódico; tengo un plan antes de sentarme a teclear.

Respecto al género, he de decir, que pese a que este, indudablemente, ha variado de obra en obra, existen un par de rasgos comunes a lo largo de mis tres publicaciones. Lo que me induce a pensar que he desarrollado un estilo propio. El primero es la combinación un léxico callejero, soez en ocasiones, con otro más culto. El segundo es mi obsesión por los procesos transicionales, por los viajes, el progreso y el retroceso, el aprendizaje, Por la permanente mutación, en definitiva. Como abandonamos lugares y espacios comunes (tangibles e intangibles) para adentrarnos en lo desconocido y emerger renovados de sus profundidades.
Y en tu día a día, ¿qué rutina de trabajo sigues para compaginar música y escritura?
Para ser sinceros, me encantaría que hubiese algo parecido a una rutina. Pero sería faltar a la verdad. Escribo y hago música cuando puedo y además quiero. Cuando se alinean posibilidad y voluntad. Eso sí, cuando siento de estar surfeando una ola creativa, no pierdo la oportunidad de plasmar, en una libreta o en un chat que mantengo conmigo mismo en Whatsapp, cada gilipollez que se me viene en mente. Uno nunca sabe detrás de cual pamplina se esconde una buena idea.
Hoy nos centraremos en tu última novela, “No solo se muere una vez”. Cuéntanos de qué va sin hacernos spoilers.
La tesis principal es que el «memento mori» miente. Que podemos morir cuantas veces sean necesarias. Y renacer otras tantas, por extensión. Y este axioma se articula alrededor de la relación que el protagonista (Gael) mantiene con su amada (Anais), subrayando, de paso, algunos males y contradicciones que asolan la sociedad actual, como la crisis de soledad frente a la hiperconectividad que nos plantean las redes sociales o la exigencia constante de rendimientos, de productividad, respecto a la creciente sensación de vacío existencial, de propósito vital.

Asimismo, el libro, también habla de lo paulatino de las cosas, de cómo los cambios, tanto externos como internos, no suceden de repente, sino poco a poco, sin que te des cuenta. Y de cómo, a veces, solo podemos encontrar el norte atravesando el ocaso.
El protagonista de esta historia de autoficción es Gael, un periodista de cuarenta años que ha dejado de reconocerse al espejo. Descríbelo con tres palabras.
Solitario. Obsesivo. Desesperado. Y ya que estamos añado otra más, si me permites, que es su ingenuidad; la candidez que destila pese a su supuesta madurez.
El desamor es fundamental en esta historia que transcurre entre Madrid, el caribe y África. ¿Qué nos quieres transmitir con estas localizaciones tan diferentes?
Que no importa cuántos kilómetros creas haber puesto entre la fuente de tu dolor y tú persona. Que este te perseguirá sin tregua allá dónde te escondas. Y que más vale hacerle frente en lugares dónde tengas una red de apoyo densa y nutrida.

Según tu perspectiva, ¿cuáles serían esas otras muertes que nos adelanta el título?
La principal, al menos aquella que trata el libro en mayor profundidad, es la que ocurre cuando te faltas el respeto a ti mismo, cuando enajenas tu dignidad, tu esencia y traicionas tu sistema de valores y creencias.
Si tu libro se convirtiera en una canción, ¿cuál sería?
Yo diría que “People are strange”, de The Doors. Esa que dice:
People are strange, when you’re a stranger
Faces look ugly, when you’re alone
Women seem wicked, when you’re unwanted
Streets are uneven, when you’re down.
La gente es extraña, cuando eres un extraño
Las caras se ven feas, cuando estás solo.
Las mujeres parecen malvadas, cuando no eres deseado
Las calles son desiguales, cuando estás de bajón.

Para despedirnos, dinos, dónde podemos conseguir nuestro ejemplar de “No solo se muere una vez”.
Pues en cualquiera de las plataformas online más conocidas o pidiéndolo directamente en cualquier librería. Sin embargo, debo indicar, que lo más beneficioso, si se quiere ayudar a un escritor desconocido, como yo, con una editorial familiar y pequeña, como es Durii, es adquirirlo a través de su página web: www.duriieditorial.com. Los costes de envío son gratuitos y te llega el pedido en tan solo tres días. Además, así aprovechas y echas un vistazo al resto del catálogo, el cual tiene joyas muy recomendables.
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